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MISIÓN

La Corporación "Caleta Sur" tiene como misión institucional contribuir a la promoción y ejercicio de derechos en niños, niñas, jóvenes y adultos de sectores urbano populares, mediante una estrategia socio educativa y comunitaria, que contribuyan al abordaje de la pobreza, vulnerabilidad y exclusión social.

VISIÓN

Contribuir al establecimiento de una sociedad justa y respetuosa de las identidades personales y colectivas de quienes habitan en los sectores empobrecidos, fortaleciendo las dinámicas comunitarias y socio-culturales de los territorios.

Buscamos estimular las capacidades personales y colectivas de las personas, en la perspectiva de potenciar procesos de constitución de ciudadanía activa, orientándose a la validación y respeto de los derechos sociales.

Reconocemos a las culturas locales como dinámicas sociales particulares y específicas y propiciamos la autonomía y el respeto de la dignidad de los sectores sociales excluidos, denunciando la discriminación y segregación social de la que son objeto.

Comprendemos que las problemáticas del uso de drogas, violencia, discriminación y vulneración de derechos, expresan un proceso de desacralización de las relaciones entre las personas y su entorno. Estas situaciones se vivencian en dos dimensiones: una Política y otra Cotidiana (familiar y comunitaria). Nuestra propuesta de trabajo educativo y comunitario se sustenta en una concepción histórica y socio-cultural, que permite comprender los problemas sociales más allá de sus expresiones inmediatas y coyunturales.

Antecedentes Históricos Experiencia ONG Caleta Sur

  • Los niños, niñas y adolescentes en la calle y la inhalación de neoprén: 
    Preámbulo del Consumo de Drogas como Problemática Social

La transición de la década del setenta a los años ochenta, ve emerger un nuevo fenómeno social, que representaba un giro en los patrones tradicionales de consumo (ligados al alcohol y la marihuana): niños, niñas y jóvenes que inhalan solventes volátiles (cuya marca comercial más conocida, era Neoprén) y que deambulan en las calles de Santiago. Manifestación que se encuentra asociada a  las transformaciones producidas en la sociedad chilena a partir del Golpe Militar de 1973, significando en el plano político-administrativo un quiebre de la vida institucional con el cese de funcionamiento de las instituciones tradicionalmente democráticas y, en el plano económico, la implementación del modelo neoliberal que impacta con la alta tasa de desempleo crónico producto de la pérdida de  fuentes laborales, expresado en los despidos masivos efectuados en este período. Estas transformaciones se sustentan  en  la creación de un aparataje represivo estatal, realizándose una sistemática violación a los derechos humanos.

En este escenario las poblaciones se ven profundamente afectadas,  tanto por la dispersión provocada frente a la pérdida de espacios de encuentro, debido  al   temor provocado por la represión, como al acelerado proceso de pauperización de las condiciones de vida. Resintiendo esta situación, la preocupación / ocupación capital de los pobladores es la resistencia frente a la adversidad, que a la vez irá trazando el surgimiento de agrupamientos comunitarios en torno a la  sobrevivencia. Inmersos en este contexto y como  sujetos exteriorizadores de la realidad,  se visualizan a niños y adolescentes de sectores urbanos populares que deambulan y/o habitan  en  las calles de la población  y por el centro de la ciudad.

  • Las Respuestas

Existen hitos organizativos relevantes en relación a la construcción del Programa, que traslucen  el proceso de  configuración tanto de la  estructuración como de las  líneas  de trabajo  que se implementaran posteriormente :

Los primeros pasos se dieron bajo el alero de la Iglesia. Concretamente, en el  año 1977 se realiza una actividad que congrega a jóvenes de Comunidades Cristianas de distintas zonas de Santiago, invitándose a algunos niños de la calle[1]. Inicialmente la situación problemática detectada era la vivencia en la calle, connotada por la carencia  y  desprotección en que se encuentran los niños bajo estas condiciones[2]. Pero en la medida que se va desarrollando el trabajo, se identifican prácticas que agravarían la situación antes señalada, como el consumo de solventes volátiles que producía frecuentes intoxicaciones y accidentes durante la inhalación. Ante esta constatación en la Vicaría de Pastoral Juvenil se constituyó un Equipo Multidisciplinario con la finalidad de contener esta dura realidad. A partir del año 1979 se abre un espacio de atención residencial para estos niños y niñas que, con posterioridad (enero 1982), devino en la creación del Hogar Francisco de Asís, experiencia que depende directamente del Arzobispado de Santiago. En el marco de este proceso, se realiza un  acercamiento con aquellos sectores de la zona sur donde existía un trabajo previo con inhaladores (Población José María Caro), iniciativa que permite el acercamiento de estos dos equipos y que dará lugar, posteriormente en el año 1986, al Programa La Caleta.

Hasta el año 1985  se desarrolla una experiencia en que el eje central, era el trabajo con consumidores de neoprén, sus familias, monitores poblacionales y organizaciones sociales. A partir de este período se suma, también, el trabajo de prevención orientado a la implementación de acciones específicas orientadas a los hermanos menores de los consumidores, en el entendido que éstos se encontrarían en una mayor cercanía al inicio del consumo.

El  soporte económico fue irregular conllevando a que en muchas ocasiones los niños y adolescentes debieron regresar a sus casas y/o participar en diversas campañas de autofinanciamiento. Posteriormente se van allegando recursos desde agencias de cooperación internacional[3].

Por su parte la realidad poblacional se encuentra marcada por la movilización social para enfrentar y generar oposición al régimen dictatorial. La urgencia de la coyuntura constituía un contenido central de las discusiones internas en función de mejorar la calidad de la intervención. Así se intentan complementar elementos técnicos y sociopolíticos en el análisis de esta realidad particular.

A partir de diferencias de enfoques entre miembros del equipo del Hogar y las instancias directivas, se produce en el año 1986 la salida de un grupo de personas de esta experiencia, quienes dan origen – desde un enfoque promocional – al Programa Poblacional de Servicios para Drogadictos La Caleta.

 

[1] Conocidos popularmente como "pelusas".

[2] Se realizan visitas y actividades en sus lugares de encuentro: Parque O'Higgins, Estación Central, Río Mapocho y Vega Central.

[3] Entre las actividades de autofinanciamiento se encuentran rifas, bazares y fiestas. Las agencias contactadas: Fondo internacional de Salud, Oxfam, Terre des Hommes y particulares extranjeros. 

  • Consolidación de una Perspectiva: El Trabajo Poblacional. Surgimiento del Programa Poblacional de Servicios para Drogadictos ‘La Caleta’ (1986)

El Programa La Caleta surge formalmente el 13 de Junio de 1986 como una entidad independiente de la Iglesia Católica, con personalidad jurídica propia. El origen del nombre “Caleta”, se relaciona con el hecho que los niños y adolescentes consumidores denominaban de esta manera al lugar donde compartían el consumo y sus relaciones grupales (en un potrero, en una casa abandonada, en un árbol, etc.). La idea fue crear una caleta alternativa.

 

La misión institucional es la atención, estudio e investigación acerca de la drogadicción. Además la experiencia se plantea el propósito de otorgar a su organización interna, un sello  propio: relaciones horizontales, una política de sueldos igualitaria, una metodología poblacional que privilegiara a los educadores  populares y elección democrática de las responsabilidades. En este marco, sus principales objetivos fueron:

Otorgar un mayor nivel de importancia a la denuncia.
Generar sensibilización social respecto al tema
La construcción de un discurso sobre las drogas que no estableciera centralidad  exclusivamente en la relación consumo / tratamiento, sino que incorporara otros elementos de análisis, tales como las condiciones de marginalidad y los aprendizajes sociales desarrollados en torno al consumo. Fundamentado en  la percepción que la  “droga” cumplía una doble función en el mundo popular, en primer lugar la de “autoagresión” para los consumidores y un “mecanismo de control” por parte del sistema social.

Este último objetivo constituye la visión / explicación que elaboraba La Caleta acerca del problema de la drogadicción en los sectores poblacionales. De acuerdo a estos postulados se organizan las áreas de trabajo del programa:

Inhaladores: trabajo en contextos comunitarios con niños, niñas y adolescentes inhaladores de solventes volátiles.
Familias:   esta línea de trabajo estaba dirigida, básicamente, a las madres de los jóvenes consumidores, cuyas edades fluctuaban entre los 30 y 55 años de edad.
Prevención:   este nivel estaba dirigido a niños entre 7 y 14 años que vivían en focos poblacionales[1], sean ellos hermanos menores o no de los jóvenes con problemas de drogadicción.
Monitores:   quizás éste es uno de los niveles de trabajo que junto, al de inhaladores, asumían una importancia central en la experiencia en esos años. Los Monitores eran habitantes de los sectores en los cuales el Programa trabajaba y que, como ya decíamos, vivían las mismas condiciones de marginalidad de los inhaladores. Su única diferencia era que no consumían drogas y, especialmente, en los años ochenta, muchos de ellos contaban  con experiencia organizacional. Este nivel de trabajo, suponía motivar la conformación grupal de jóvenes o adultos que, sensibilizados por la problemática social de sus comunidades, se organizaban para emprender procesos de trabajo comunitario. En lo específico, los Monitores – junto al Programa – planificaban y desarrollaban las acciones de trabajo con niños, niñas y usuarios de drogas, constituyendo un soporte comunitario fundamental de la experiencia.

 

[1]  El concepto “foco” aludía a aquellos espacios territoriales que presentan mayores niveles de vulnerabilidad en relación al problema del consumo de drogas: concentración de grupos de usuarios de drogas y presencia de microtráfico. 

  • Construcción particular experiencia Caleta Sur

     La  organización del trabajo por zonas[1] que se había planteado La Caleta, conforma procesos de identificación territorial que, en el caso de la zona sur, serán fortalecidos por circunstancias y acciones emprendidas en distintos momentos. A partir del análisis de este y otros factores, es posible  comprender la posterior autonomización institucional que alcanza este equipo en el año 1992.


La existencia de visiones distintas, sumada a dificultades en la dinámica interna desarrollada entre ambos equipos, conducirá a una profundización de las diferencias y al fortalecimiento de las identidades propias, particularmente, en lo que refiere a la experiencia del equipo que realizaba el trabajo en las comunas de la zona sur.
En el marco de estos procesos, surge abruptamente el fenómeno de la Pasta Base de Cocaína (años 1991 y 1992) situación que instala en el equipo sur, un nuevo tensionamiento: se produce un giro en el perfil del sujeto de atención (de neoprenero a usuario de pasta base de cocaína) que desafía a la metodología de trabajo llevada a cabo hasta ese entonces, que no produce los logros esperados. Esto favorecerá la disposición del equipo sur hacia procesos de revisión crítica y de cambios. El fenómeno de la PBC aparece más tardíamente en las comunas de la zona norte de Santiago.


En términos de la práctica concreta y directa en la población no se observaban notables diferencias entre los equipos de la norte y sur. Más bien las divergencias se manifiestan en los contenidos, en los énfasis puestos en la reflexión y problematización de la práctica.

 

Este proceso, tiene su expresión crítica en agosto del año 1992, en que se cristaliza la decisión de producir la separación de la experiencia. El Programa La Caleta continuó funcionando sin el equipo sur (concentrado, entonces, en poblaciones de la zona norte de la ciudad) y se da origen – por vía de una figura jurídica distinta – al Programa de Atención para Drogadictos Caleta Sur.

 

De allí en adelante, comienza un proceso de posicionamiento efectivo de Caleta Sur que logra fortalecer su trabajo en la zona sur de Santiago logrando, en el año 1995, tener presencia en cinco comunas: La Pintana, La Granja, Lo Espejo, San Joaquín y Lo Barnechea[2].

 

Hasta el año 1996, prácticamente el 90% de los recursos que sostenían a Caleta Sur provenían de la cooperación internacional y es a partir de este año que los aportes recibidos de las fuentes nacionales (hasta ese entonces, se recibían apoyos específicos provenientes del Servicio de Salud Sur y subvenciones del Municipio de La Pintana) se incrementan, específicamente, por recursos captados de fondos concursables abiertos a las ONG’s por CONACE.

 

El período comprendido entre los años 1996 y 1997, se caracteriza por adecuaciones que se realizan en  cuatro dimensiones de la experiencia:

 

Reconstrucción del equipo de prevención y  énfasis del trabajo juvenil,  a partir de una situación conflictiva con el equipo de La Pintana y los cambios observados en las dinámicas de participación juvenil, se determina la postergación del trabajo infantil  para centrarse en el trabajo con jóvenes.

 

Definición del perfil del sujeto de atención para el área de Tratamiento estableciendo la construcción del equipo con personas que tuvieran una relación más afín con el enfoque de trabajo comunitario y que no provenga de experiencias de Comunidades Terapéuticas, dado que las experiencias vividas con personas provenientes de este tipo de espacios, indicaron que existía un alto nivel de tensionamiento con el enfoque comunitario del Programa, situación que derivó en una diversidad de conflictos que obstaculizaron el proceso vivido en esa área del Programa. Lo anterior, no debe soslayar el aporte que estas personas entregaron para levantar en el Programa la experiencia de Comunidad Terapéutica.

 

La creación del área de Unidad Técnica (reformulación del área de Formación) con motivo de la preocupación presente en el Programa por la calidad del trabajo, en el marco de la irrupción del fenómeno de la PBC. La tarea asumida consistía en generar un espacio que permitiera retroalimentar la experiencia, investigar, evaluar y planificar.

 

Consolidación del enfoque histórico-cultural que se edifica en un análisis crítico de las concepciones “drogocéntricas” del problema (sintetizadas en la consigna  "NO a la drogas"), avanzando hacia una comprensión de éste como fenómeno de la cultura moderno occidental.

 

En la actualidad, la ONG Caleta Sur continúa desarrollando su trabajo comunitario en sectores poblacionales de la zona sur de Santiago, específicamente, en las comunas de Lo Espejo y La Pintana. En estos territorios, se implementan experiencias relacionadas con el ámbito educativo (Escuela para Jóvenes y Adultos; Jardín Infantil ALEN; Proyecto de Reinserción Educativa para NNJJ en situación de exclusión educativa), en el ámbito de la rehabilitación en el consumo de drogas y alcohol (Centro de Tratamiento para personas adultas, Centro de Tratamiento para jóvenes infractores de ley y Programa de tratamiento para personas adultas en situación de calle) y en el ámbito del apoyo psicosocial a personas que viven en calle (Albergue de Invierno y Programa Calle).

 

Destinatarios

Las comunas donde el Programa "Caleta Sur" desarrolla su trabajo se caracterizan por ser localidades que presentan altos índices de pobreza en la Región Metropolitana además de alta prevalencia de consumo drogas.  La población beneficiaria de estos programas son, prioritariamente, niños (as), jóvenes, grupos familiares y adultos y jóvenes que presentan consumo problemático de alcohol y drogas.

 

Cobertura Anual

Niños(as) entre 0 y 4 años: 82
Adolescentes y Jóvenes: 200
Adultos:  250

Localización

Comuna La Pintana: Villa San Alberto II (sector Santo Tomás)
Comuna Lo Espejo: Población José María Caro


 

[1]   Norte: Huechuraba, Renca, Conchalí; Sur: La Pintana, Lo Espejo, San Joaquín.

[2]  Esta comuna localizada en la zona nororiente de la ciudad, surge como sector de trabajo con motivo de la solicitud del Municipio para desarrollar, durante dos años, un proyecto de prevención del consumo de drogas en tres poblaciones de la comuna. 

 

     Caleta Sur es un Organismo No Gubernamental que desde hace veinticinco años desarrolla experiencias comunitarias y socio educativas con niños, niñas, jóvenes y adultos de sectores poblacionales de la zona sur de Santiago, en la perspectiva de favorecer acciones que aporten al mejoramiento de las condiciones de vulneración y exclusión en las que vive estos grupos sociales.

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